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Unidad de Alopecia y Transplante Capilar

Se denomina alopecia a la pérdida de cabello. Dentro de las alopecias existen unas que no dejan cicatriz, por lo que puede recuperarse el cabello (las más frecuentes) y otras que dejan cicatriz, por lo que en esa zonala solución sería mediante un injerto capilar. Dentro de las que no dejan cicatriz tenemos las más frecuentes: la alopecia androgenética, la alopecia areata y el efluvio telogénico.  Es un tema en el que se investiga mucho y tenemos cada vez más medios para su diagnóstico (como la tricoscopia, que realizamos habitualmente en la consulta o, el tricograma, que se puede realizar si existen dudas diagnósticas) y también más tratamientos.

 

La alopecia androgenética se produce por dos factores, uno es el desequilibrio hormonal (androgénico, los andrógenos son hormonas masculinizantes que también están presentes en las mujeres) y el otro, el factor genético (la herencia familiar). El factor genético no lo podemos cambiar, es lo que nos ha tocado, pero el factor hormonal sí se puede regular, es ahí hacia donde se orientan los tratamientos. Además, también se utilizan sustancias que ayuden a que aparezca pelo nuevo y a que se engruese el existente, aumentando la cantidad de vascularización sanguínea que llegue al folículo o infiltrando factores de crecimiento que ayuden al pelo de forma directa (tratamiento muy novedoso y con buenos resultados). Se debe realizar una analítica para descartar que hayan otras causas que nos estén empeorando en cuadro.

La alopecia areata es un tipo de caída que se produce porque el pelo es atacado por nuestras propias defensas (forma parte de las llamadas enfermedades autoinmunes). Se puede afectar el pelo de la cabeza, pero también el de cejas, pestañas y el del resto del cuerpo. Es recuperable incluso años después de su inicio y, existen mutiples tratamientos para la misma. Es importante que se lleve un control de las hormonas tiroideas, de algunas vitaminas y que se realice una revisión para descartar otras enfermedades autoinmunes (celiaquia, gastrits atrófica, vitiligo).

El efluvio telogénico es una causa muy frecuente de caída de cabello, se puede producir por múltiples causas (hierro bajo, vitaminas bajas, tras una cirugía,  fiebre, exposición solar importante...). Ocurre 3 meses después de haber estado expuesto al factor que lo desencadena y, precisa un estudio analítico para terminar la causa y, con un tratamiento adecuado, se recupera satisfactoriamente. El tabaco es un factor que actualmente se ha estudiado mucho y también puede provocar brotes de efluvio telogénico.

Las alopecias cicatriciales precisan un estudio detallado y la realización de una biopsia cutánea para establecer exactamente el diagnóstico, aunque la tricoscopia ya nos ayuda mucho. Los tratamientos cambian mucho según se trate de un cuadro u otro. Dentro de estas se encuentra el liquen plano pilar, el lupus eritematoso crónico, la foliculitis decalvante, la celulits disecante, la pustulosis erosiva.

La alopecia frontal fibrosante es un tipo especial de alopecia que cursa con pérdida de cejas y de la línea frontal del cabello (a modo de diadema). Precisa un diagnóstico lo más precoz posible para instaurar el tratamiento y que no avance.

En los niños existen alteraciones del cabello específicas, como la tricotiodistrofia, el síndrome de Netherton o el síndrome de anagen suelto, que precisan estudio con tricoscopia, tricograma e incluso microscopía electrónica. Debemos pensar en ello en niños con un cabello de aspecto impeinable, frágil o que no crece.

Algunas recomendaciones básicas para el cuidado del cabello como, no peinarlo mojado y evitar el uso de la plancha y los alisados, son interesantes a tener en cuenta para la población general.